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La artista Sue Corfield crea objetos de vidrio para mujeres que desean joyas únicas, ¡ya que nunca hay dos iguales! Sue Corfield, de nacionalidad británica, siempre ha tenido una pasión por la velocidad: "Me encanta conducir coches rápidos y bonitos". Creció con coches clásicos, los llamados 'pur-sang post-vintage', y ha poseído y conducido muchos, desde Rolls Royce hasta Alvis y Jaguar Type E. Su esposo participaba en carreras en Silverstone con Alvis y E-Types, mientras que Sue realizaba pruebas de velocidad con Alvis. Su participación en rallys la llevó a su segunda pasión: recorrer Francia con su Riley Lynx de 1934. Uno de los momentos más destacados de su vida fue viajar como pasajera en un Metallurgique (con un motor de avión de 21 litros) entre el Reino Unido y Aviñón. "Como solo consumía de 9 a 12 millas por galón, nuestras frecuentes paradas para repostar llamaban mucho la atención, incluyendo la de los gendarmes", recuerda. En la década de 1990, ella y su esposo no pudieron resistir el atractivo de Francia y se establecieron en la zona rural de Haute Marne. Desafortunadamente, tras un grave accidente cerebrovascular, su esposo ya no puede conducir, pero este dúo de apasionados por los automóviles pronto volverá a la carretera, aunque esta vez, los rallys se realizarán en un 2CV con su silla de ruedas atada a la parte trasera. Apasionada del automovilismo, esta intrépida dama rápidamente trasladó su pasión por la precisión técnica y el estilo de los coches de carreras a su taller de artista, donde trabaja con lámpara. El trabajo con lámpara difiere del soplado de vidrio tradicional en el sentido de que las herramientas son pequeñas y delicadas. Esto da como resultado obras de arte refinadas y detalladas. Sue admite que trabajar con lámpara no proporciona las mismas sensaciones que conducir, pero exige una gran rigurosidad tecnológica y un compromiso con la perfección. Aunque las perlas de vidrio eran muy apreciadas en el Egipto de 1500 a.C., hasta el apogeo de la vidriería veneciana de Murano, la miríada de colores y técnicas es hoy en día inigualable. "Cada perla es tan particular", explica Sue, "cada una es única. La fabricación de perlas de vidrio es un desafío porque muchas variables influyen en el resultado final. Cuando caliento el vidrio, los colores reaccionan al calor de la lámpara: la mezcla de propano y oxígeno debe ser perfecta. Luego, está el proceso de recocido en el horno, donde el vidrio continúa reaccionando al calor y al enfriamiento muy gradual. Producir una serie de perlas con un color uniforme es un verdadero desafío".