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Es una etapa clave para restaurar un brillo intenso y profundo. Ideal para un acabado perfecto y para aportar brillo antes de aplicar una cera protectora. Un pulidor nutre la pintura. Al igual que la piel, la pintura necesita ser "hidratada". Los "aceites esenciales" contenidos en un pulidor permiten realzar el brillo de la pintura y devolver riqueza a su color. Es importante aplicar una cera protectora sobre una pintura preparada y pulida. Una cera protectora no es una armadura para tu pintura, pero sí limita la adherencia de los agentes externos (lluvia, polvo, insectos, residuos industriales...) y evita que estos causen defectos en el barniz. La cera protege la pintura del envejecimiento y del opacado y facilita los lavados. La protección aportada por una cera resiste a los lavados. Se recomienda aplicar una cera cada 3 o 4 meses aproximadamente.